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REDESCUBRIENDO EL VOLVO V40

REDESCUBRIENDO EL VOLVO V40

Volver a conducir un V40 era reencontrarme con “un viejo conocido”, ya que he tenido la ocasión de conducir el compacto de Volvo en distintas motorizaciones y acabados, hace algún tiempo, y moviéndolos en las instalaciones de Auto Suecia. Sin embargo, hacía tiempo que no conducía uno de estos coches por carretera pudiendo analizarlo “a fondo”. Además, tampoco había probado la nueva motorización D3, que pasó de contar con un motor  2.0 diesel de 5 cilindros a otro de mismo tamaño y potencia pero con 4 cilindros. El nuevo motor consigue disminuir el consumo y las emisiones gracias a una reducción de fricciones conseguida al pasar de 5 a 4 cilindros.

Recordaba el sonido redondo del motor de 5 cilindros en línea del anterior D3 y reconozco que temía que el nuevo motor no tuviera un sonido tan elegante, y quizás tampoco tanta sensación de fuerza (aunque se trate de los mismos caballos). Lejos de todos los prejuicios, el nuevo motor me ha sorprendido, tanto por el sonido como por las prestaciones y su respuesta en distintos regímenes y tipología de conducción.

 

Un deportivo, una berlina y un compacto funcional en un mismo coche

La versión que he probado cuenta con una caja de cambios con opción secuencial de 6 velocidades. La sensación que me ha transmitido la caja de cambios ha sido de precisión, suavidad y sobre todo de rapidez.

He comenzado mi prueba con una conducción muy tranquila por carreteras urbanas e interurbanas. En esa circunstancia apenas he escuchado el sonido del motor, ni he percibido ningún tipo de vibración, casi casi como si el motor fuera eléctrico o estuviera parado. La caja de cambios se adaptaba perfectamente a mi conducción, realizando cambios muy suaves y a regímenes de vuelta medios bajos, que no permitía en ningún momento que el motor se quedase sin fuera o ahogado. Muy, muy preciso.

Sin embargo, un poco más tarde he entrado en una autovía y en ese en el momento que le he pedido un poco de “alegría” al V40, pisando un poco más el acelerador (dentro de la normativa y de una conducción razonable y racional), la sensación ha sido como si cambiase de un coche a otro. La caja de cambios automática ha realizado cambios a regímenes de vuelta mayores que en el anterior caso, haciéndome notar que el motor de 150cv es realmente potente y “enérgico” para mover el compacto sueco. En ese momento sí he escuchado el motor, como si se hubiera despertado, y he podido comprobar que el cambio de 4 a 5 cilindros no ha repercutido de forma negativa, ni en sensaciones, ni en ofrecer un sonido de motor redondo.

El habitáculo me ha transmitido una sensación muy parecida. En la conducción “tranquila”, lo que más me ha llamado la atención es la sensación de comodidad. El diseño y mullido de los asientos permite que puedas pasar muchas horas sin sensación de fatiga o cansancio. La comodidad también la he percibido en detalles como la insonorización y ausencia de ruidos y vibraciones, la suspensión, una gran estabilidad, que a ratos me hacía olvidar que me encontraba en un compacto, como si se tratase de una gran berlina de representación.

En el momento que le he pedido una conducción “más alegre” he notado que los mismos asientos que me resultaban cómodos en una conducción tranquila, me proporcionaban una gran sujeción. La suspensión del vehículo también ha hecho lo propio.

En definitiva, es como si el coche supiera qué tipo de conducción quieres en cada momento y el motor, la caja, la suspensión y el conjunto del coche se adaptase. Es como si se tratase de un deportivo, una berlina y un compacto funcional en un mismo coche. ¿Qué más se puede pedir?

El vehículo probado ha sido un Volvo V40 D3 Momentum Automático, con llantas de aleación de 16” y equipo de sonido Sensus Connect Alto Rendimiento.