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EUSKADI HACIA LA INDUSTRIALIACIÓN 4.0

EUSKADI HACIA LA INDUSTRIALIACIÓN 4.0

El objetivo: que en el año 2020, el porcentaje industrial alcance el 25% del PIB, que en la actualidad es del 21%, por encima de la media estatal 13%, pero inferior a los años setenta cuando superaba el 34%. Conscientes de que el carácter industrial del País Vasco ha ayudado a rebajar el desempleo, Euskadi trata de impulsar una cuarta revolución industrial, haciendo hincapié en la tecnología. Haciendo un poco de “memoria histórica”, y por comprender por qué se menciona una cuarta revolución industrial, la primera de ellas nació a finales del siglo XVIII con la invención de la maquina a vapor. La segunda revolución comenzó en el siglo XX con la cadena de montaje y la tercera, que se produjo en los años setenta, comenzó con la introducción de la electrónica y la tecnología de la información. Al mismo tiempo que comenzaba esta tercera revolución, en Euskadi empezaba a desmontarse el parque industrial vasco tradicional. Hace unos años, justo antes del estallido de la crisis económica, en Europa se había forjado la idea de que, el éxito de los países modernos quedaba patente en el fortalecimiento del sector terciario, en la medida que se producía una desindustrialización, o mejor dicho, que las empresas autóctonas se fueran a Asia y a Sudamérica a establecer allí sus factorías. Prueba de ello, la reconversión del Bilbao industrial hacia un Bilbao metropolitano. Por ello mismo, en el conjunto del Producto Interior Bruto (PIB), el sector servicios iba ganando peso frente al sector secundario, y mas concretamente, frente a la industria. Efectivamente, quitar chimeneas del “skyline” vasco, eliminar los cielos grises por el humo y dar paso a zonas verdes y grandes espacios comerciales fue un acierto en materia medioambiental y en modernización urbanística. Sin embargo, no lo fue tanto el hecho de dotar de más peso en el PIB (en detrimento de la industria) al sector terciario, por ser éste un sector de autoabastecimiento, es decir, que no exporta y no trae capital exterior (al menos no tanto como lo hace el sector industrial), sino que mueve capital interno. En años de bonanza, no había constancia de esta afirmación que ahora suena tan lógica, pero ha sido en los momentos de recesión cuando se ha visto que la exportación, y por lo tanto la industria son motores esenciales para activar la economía y “salir del bache”. No obstante, fruto de la globalización y del llamado “despertar asiático”, resulta difícil competir con otros países cuando éstos tienen unos costes de producción más bajos. Entonces ¿dónde diferenciarse? La respuesta, es sin duda en el I+D+i, en innovar. Para ello, Euskadi cuenta con mucho potencial en materia de personal cualificado y formación, empresas e infraestructuras. Así nace el término “Industria 4.0”, un concepto que el Gobierno vasco ha hecho propio y bajo el cual se ha marcado el objetivo que comentábamos al comienzo del texto: que la industria vasca vuelva a alcanzar el 25% del PIB. Fuente: “Extra Innovación País Vasco”. El País 2/11/14